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"Con por favor y gracias, todo resulta mejor”
¿Somos amables en nuestro trato con los otros, somos acaso
amables con nosotros mismos? Quizás sean los episodios que te toca vivir y mirar cuando lo haces de manera un poco más “consciente” de cómo nos estamos hablando, de cómo queremos que nos hablen y cómo lo hacemos con los demás. ¿Lo hago desde el amor o el
respeto, desde la indiferencia e indolencia, desde la compasión y la pena?

¿Cómo nos hablan y como nos hablamos?
No se trata, que sea una persona que anda las 24 horas en "modo zen" o "consciencia pura", sin embargo todas estas preguntas empezaron a resonar en mí, cuando
alguien con quien no tengo conflictos mayores, me pidió que hiciera algo como
una orden. Ni siquiera fue el tema de la instrucción, pues está dentro de mi expertiz, pero la forma en que lo hizo me recordó a un general de ejército que suele ser caricaturizado, por su indolencia.
Ese "Hola, quiero que de ahora en adelante te hagas cargo de
esto..." o el "Hola, necesito que …", dejando nulas las palabras mágicas que las madres enseñan a sus hijos sin parar, el "por favor" y "el gracias", fue casi un insulto para mí. ¿Por qué? Simplemente porque yo no quería ser tratada así, porque yo lo hacía cada días con más amor, y no esperaba menos que eso.
Cuando logré entender que no se trataba de exigir, por mero
capricho, sino que, por integridad y amor propio, dejé de sentirme culpable y saberlo como un derecho.
Esto, me hace recordar, a los discursos
inspiradores de los estudiantes en las películas gringas. Solo que cuando el tema del respeto, resuena en ti, lo exiges como derecho porque es inherente al ser humano y nadie te mueve de ahí. El mismo respeto con que tratas a los
demás, ahora lo exiges para ti mismo, y punto final.
Nada de medias tintas ni de peloteos, solo es respeto y nada más. Así de simple y así de complejo, aunque todavía para algunos se trate de sensibilidades y sentimentalismos.
En mi caso, esta sola frase, quedó repicando como un taladro desesperado y marcó un antes y un después. No niego, que me atemoricé un buen rato al
principio, pues no estaba acostumbrada a hacer "este llamado de atención", más cuando lo interioricé, no quedó ningún tipo de duda.
Aquí les dejo el enlace tanto para los que conocen la canción como para los que quieran conocerla.
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