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Covid 19: Y el teatro que llegó a domicilio

Fueron los mismos gestores culturales, apoyados de dramaturgos, actores y todo el equipo técnico que aprendieron a manejarse bajo este nuevo concepto, para un público masivo, y aunque los primeros que se aventuraron a ver teatro a través de su computador o televisor, muchas veces tuvieron verdaderas batallas por tratar de escuchar y concentrarse en la interpretación y sentido de las obras, por el famoso "delay" o retraso de las transmisiones por una conexión inestable, también trataron de acomodarse.
Y si bien, no es el formato que más amamos, los adeptos a esta rama del arte, si ha sido una oportunidad para ver distintas disciplinas y artistas explorando su arte desde otras plataformas y narrativas.
Popular es el caso de Tik Tok y este juego en sketch de anónimos que empezaron a tener fama en las redes sociales, y de los mismos actores que lo usaron para divertirse, hacer reflotar carreras, alcanzar mayor visibilidad o cualquiera haya sido su motivo, fueron usados y el público en general los recibió muy bien. Así también con las comedias, que atrajo a un público que no siendo seguidor del teatro, se tomó una tarde para divertirse, admirar la actuación de algunos grandes, y también porqué no, cambiar el switch en medio del encierro.

Mis memorables
Mi época universitaria fue cuando mas
cercanía tuve con el teatro, participando de los montajes y yendo a verlos. Fue una época en que los precios estaban rebajados "miércoles populares" o tarifas diferenciadas para estudiantes que permitían estar mas presente. Me llamaba la atención, los lenguajes poco
tradicionales con que los artistas se expresaban, y así mismito, que dando alguna
vuelta en las afueras de la Estación Mapocho , encontré al colectivo
“La Patogallina” con su “A Sangre Pato”. Éramos unos pocos mirando, para mí unos
locos vestidos “como de payaso”. No existía diferencia para mí, entre clown y payaso, en ese tiempo. Unos amontonados en una parte y otros 3 por otro lado que
eran músicos y tocaban en vivo, con esa nariz roja, que montaban como escenas cortas. No
tenía ni idea lo que estaba viendo, pero no quise moverme hasta que terminó.
Los amé desde ese minuto. Ahora son muchos y grandes, y el “Húsar
de la muerte” los consagró sin lugar a dudas.


Otros de mis memorables, el dramaturgo Ramón Griffero, el actor y director, Alfredo Castro, y el actor y director también Rodrigo Pérez, quienes fueron el motor para mi tesis de grado.
Por qué los menciono, porque espero que tanto como lo fue para mí ( que quedaron en un rincón importante de mi memoria emotiva) para muchos otros haya sido también una oportunidad de volver a encontrarse con su arte, claro está que de otra forma, la "nueva forma" o la "actual forma".
No puedo decir, que es lo mismo ver una obra de teatro por
Zoom que en vivo en directo. Por su puesto que no es lo mismo. No gozas del ambiente de llegar, el
nerviosismo de espectador tampoco de cómo vas a percibir el espectáculo y otras
de las variables que siempre suman a la experiencia.

Sin embargo, y fuera de eso, fue la ocasión para muchos de ver por ejemplo obras como Cinema Utoppia, una de las más connotadas de Griffero, donde es posible entender la deconstrucción del tiempo y del espacio que propone en su dramaturgia y dirección. También ver, una de las películas chilenas del año "Tengo miedo torero" basada en el libro de Pedro Lemebel, donde Castro, hizo gala otra vez más de su talento y genialidad en su oficio; y todas múltiples instancias que se generaron a través de organización de conversatorios en torno a trabajos puntuales de algunos artistas, como el Festival Fintdaz 2020.
En mi caso, fue apagar a don "piloto automático" y detenerme para ver esas partes de mi historia que si me importan. ¿Tuviste tu la ocasión de encontrar alguna obra o concierto de tu artista favorito en este tiempo?
Marielunas
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