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¿Quiénes son los migrantes?

  La definición común de migración es el movimiento de población de un lugar de residencia para establecerse en otro país o región, generalmente motivado por razones económicas, políticas y/o sociales. Lo hemos visto mucho en la televisión, y ahora mismo quizás a tu lado, tus vecinos, tus compañeros de trabajo, ¿cierto? De hecho en Chile, según el INE y las últimas estadísticas existen 1.462.103 personas migrantes en el país. Un 0,8% más que en el 2019. Y un 12,4% más que en el 2018. Migramos cuando cambiamos de ciudad o de comuna.   Y no es un cambio fácil, porque hasta que el sol aparezca por otra ventana nos puede afectar, que nuestra cafetería de siempre no esté, que no tengamos la misma temperatura corporal por contar algo. También, migramos cuando somos niños y pasamos a ser adolescentes. Y no es un cambio fácil. Como mujeres migramos cuando llegamos a ser madres. Y muchas veces en la realidad, sin el romanticismo, sino que con aquel cambio que tiene no solo nuestr...

Pelusa en el pupo

Rama en el Desierto
Pastizal en el desierto
Si algunos con suerte se miran el "pupo", difícil es que logren encontrar la pelusa que habita ahí. Siempre, siempre, siempre sigue siendo más fácil hallar la del compañero. Así me encontré reflexionando sobre como vive una parte del Chile, que por más que lo recorro no era aún consciente.

Puedo culpar al corre y corre de los días y al piloto más famoso y vilipendiado de las últimas décadas, el “automático”, que me mostró a diferencia del ministro Mañalich, quien incauto e inocente en un programa matinal, en pleno peak de la pandemia esbozó su ignorancia sobre la existencia de la pobreza en el país. Su “es que no sabía cuanta era la pobreza que existía en Chile”, que la vulnerabilidad está más cerca de lo que pensaba.

Independiente de los análisis comunicacionales y políticos que la frase del ministro trajo, y seguirá trayendo a posteriori, cuando se repase la historia de la pandemia con los culpables, las estrategias, las cifras, las vacunas, incluso las teorías conspiracionales, y es que ya no hay fronteras. Y que pese al distanciamiento social que nos recomendaron y/o exigieron, no todos pudieron respetarlo. 

Mientras un gran porcentaje de los trabajadores del país paró y se recluyó en sus casas, buscando el concepto primario del hogar donde existe el calor y el refugio, pues debían protegerse de este "enemigo invisible" que podía llevarte en un minuto y "al patio de los callados", otros no tuvieron esa opción y tuvieron que salir a la calle en busca de su subsistencia y la de su familia, dejando al descubierto los sesgos entre las comunas de este Gran Santiago. 

Casos de similares magnitudes en torno a la vulnerabilidad, pudiesen ocurrir en otras regiones de Chile, pero que fueron convertidos en solo un número, por mi cercanía con el Norte de Chile, sabía de una crisis silenciosa por la entrada de migrantes indocumentados a través de pasos fronterizos no habillitados, que ponía en riesgo tanto a ellos como a los propios nortinos, desprovistos de una red sanitaria adecuada para soportar una pandemia. 





El " paso a paso"

Durante estos casi siete meses, en que recién este lunes 5 de octubre 2020, el gran Santiago y mi querido norte,  sale de la cuarentena total, todo ha sido un proceso. Luego de tantas conversaciones, incluso internas, la vida ya se mira con otros lentes. 
Este virus dejó al descubierto una vez más a un sistema que precisa medidas de Salud Pública equitativas y eficientes, (pues la realidad de Europa con mayor cantidad de recursos vivieron lo mismo en el ámbito sanitario y más) y una búsqueda consciente de lo que es importante y prioritario. 

Desde mi vereda, con este tiempo de distanciamiento social miré la pelusa de mi "pupo" porque tuve y me concedí el espacio para hacerlo, pero reconozco que miré la de otros y los enjuicié cuando veía que normalizaban situaciones que a mi juicio parecían impresentables. 
Debo reconocer, que al principio, grité, pataleé, exigí mis derechos. Pero llegó un momento, solo me dediqué a observar y ver como las clases sociales en Chile se mantienen tal cual como las peleas entre los pelucones y los pipiolos en pro de Chile en la época del gobierno de O´Higgins.   Mientras los pelucones, mas conservadores, querían que todos se mantuviera igual para seguir controlando todo, los pipiolos  rebeldes, luchaban por su ideario de libertad. Por unos días me sentí luchando desde el bando pipiolo, aquellos que se autodenominan "tolerantes", "hombres hábiles", "amigos de la libertad y la independencia", de la "propagación de las luces y la reforma de las leyes", sin embargo algo me hizo respirar, parar y observar que finalmente ESE era también MI juicio y MIS lentes, entonces ¿Quién podría tener la verdad?

Para ser honestos, cuántos somos capaces de mirar nuestra propia pelusa, si es así, maravilloso. Mientras tanto, solo tener consciencia y respeto por el otro. Hoy a pocos días de que el confinamiento se acabe en el gran Santiago, y aunque los informes desde el Gobierno sean "algo optimista",  y que otros estudios como el de CLAPES (Centro Latinoamericano de Políticas Sociales y Económicas) den cuenta del alza en los contagios, sigamos atentos ante las medidas de prevención no por el afán de control, ni que el mundo viva eternamente en el encierro, ni que la economía  deje de funcionar, y todos aquellos argumentos por los cuales a todos en cierta medida nos genera perjuicio, sino que solo apelando a principios universales del bien común y solidaridad.

Si a alguno no le quedo claro quién o qué era el "pupo", un viajecito al norte, cuando todo esté mucho mejor nunca les vendrá mal y serán siempre bienvenidos.

Mujer haciendo lentes con sus dedos







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