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Pelusa en el pupo
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| Pastizal en el desierto |
Puedo culpar al corre
y corre de los días y al piloto más famoso y vilipendiado de las últimas
décadas, el “automático”, que me mostró a diferencia del ministro Mañalich,
quien incauto e inocente en un programa matinal, en pleno peak de la pandemia
esbozó su ignorancia sobre la existencia de la pobreza en el país. Su “es que
no sabía cuanta era la pobreza que existía en Chile”, que la vulnerabilidad está más cerca de lo que pensaba.
Independiente de los análisis comunicacionales y políticos que la frase del ministro trajo, y seguirá trayendo a posteriori, cuando se repase la historia de la pandemia con los culpables, las estrategias, las cifras, las vacunas, incluso las teorías conspiracionales, y es que ya no hay fronteras. Y que pese al distanciamiento social que nos recomendaron y/o exigieron, no todos pudieron respetarlo.
Mientras un gran porcentaje de los trabajadores del país paró y se recluyó en sus casas, buscando el concepto primario del hogar donde existe el calor y el refugio, pues debían protegerse de este "enemigo invisible" que podía llevarte en un minuto y "al patio de los callados", otros no tuvieron esa opción y tuvieron que salir a la calle en busca de su subsistencia y la de su familia, dejando al descubierto los sesgos entre las comunas de este Gran Santiago.
Casos de similares magnitudes en torno a la vulnerabilidad, pudiesen ocurrir en otras regiones de Chile, pero que fueron convertidos en solo un número, por mi cercanía con el Norte de Chile, sabía de una crisis silenciosa por la entrada de migrantes indocumentados a través de pasos fronterizos no habillitados, que ponía en riesgo tanto a ellos como a los propios nortinos, desprovistos de una red sanitaria adecuada para soportar una pandemia.
El " paso a paso"
Para ser honestos, cuántos somos capaces de mirar nuestra propia pelusa, si es así, maravilloso. Mientras tanto, solo tener consciencia y respeto por el otro. Hoy a pocos días de que el confinamiento se acabe en el gran Santiago, y aunque los informes desde el Gobierno sean "algo optimista", y que otros estudios como el de CLAPES (Centro Latinoamericano de Políticas Sociales y Económicas) den cuenta del alza en los contagios, sigamos atentos ante las medidas de prevención no por el afán de control, ni que el mundo viva eternamente en el encierro, ni que la economía deje de funcionar, y todos aquellos argumentos por los cuales a todos en cierta medida nos genera perjuicio, sino que solo apelando a principios universales del bien común y solidaridad.
Si a alguno no le quedo claro quién o qué era el "pupo", un viajecito al norte, cuando todo esté mucho mejor nunca les vendrá mal y serán siempre bienvenidos.

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