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¡Estamos aquí, no lo olviden!
Tras buscar, hace ya varios años, entre calles y números telefónicos, encontré la escuela F- 80, ahora de nombre Apóstol Santiago, que en ese tiempo accedió a mostrarme durante unos minutos la jornada que llevaba a cabo con sus alumnos sordomudos.
Cabe decir, que en Santiago en la actualidad, existen alrededor de 4 escuelas específicas para niños sordos en etapa escolar. Algunas bien distantes entre si, como la de la comuna de El Bosque y San Joaquín, por lo que los padres que deciden incorporarlos al sistema educativo especial, deben realizar importantes traslados a diario. Sin embargo, qué mas importante, para un padre, sino el darle a su hijo la posibilidad de una lengua (Lenguaje de Señas) que le permitirá comunicarse e integrarse socialmente. Así lo viven muchos padres, que en esa oportunidad me señalaron que no importaba el sacrificio, pues el bien mayor, los dejaba con una enorme tranquilidad.
En la Escuela
En mi experiencia, hace más de 10 años, esta escuela abrió sus puertas, y en esos instantes, alrededor de 50 rostros expectantes ante mi presencia y la de mi cámara, me asechaban con cierto temor, pero como todo niño, lleno de curiosidad. Recuerdo ese día, de manera nítida, mientras ellos se miraban y en su propio lenguaje, hablaban de mí, más temprano que tarde llegó el momento de sentirlos más cercanos y captar el momento perfecto para unas tomas.
Después de verlos interactuar en sus clases y entre ellos mismos, intentando que olvidaran mi presencia para que ellos se relajaran ante esta extraña que quería tomar fotos, quedé con una deuda que aún no saldo y es el aprender el lenguaje de Señas. Me parecía inaceptable y una real falta de respeto el no poder comunicarme y entender a medias o con la ayuda de las educadoras lo que ellos querían preguntarme. Recuerdo que pese a todo, finalmente reímos, algunos con mímicas, otros con sonrisas y otros emitiendo algún sonido que para ellos era una carcajada. Me fui contenta de haberlos conocido, pero con ese mea culpa, que aún no soluciono.
Un mea culpa o deuda social
Sin embargo, esta deuda personal, al parecer la tenemos varios. Es más, en febrero del 2019, la Federación Mundial de Sordos, declaró que solo un 18% de los niños sordos está escolarizado, pero en planes que no incluye el lenguaje de señas, y más preocupante que un 80% de los niños con sordera no pueden acceder a la educación en el mundo.
En Chile, si bien, según los últimos números públicos indican que existe una población de 500 mil sordos - de los 72 millones existentes en el mundo- un número menor de establecimientos educacionales tradicionales han incorporado la educación bilingüe, es decir con lengua de Señas, por lo que este déficit sigue mermando el acceso de los niños en etapa escolar a la Educación.
Entonces por un lado, podemos ver este tema desde la parte educacional, que es propio y responsabilidad de los gobiernos el poder garantizar para ellos también un acceso a la educación. Pero por otro lado como sociedad, como individuo o ciudadano común, el tomar responsabilidad y acción en aprender el lenguaje de señas. Para qué? Para mejorar la comunicación entre todos, para la inclusión, para seguir construyendo esta sociedad igualitaria y equitativa de la que tanto hablamos, y de la que tanto aparece en los discursos hoy en día. El grano de arena, el cambio, empieza por uno y se va sumando con la iniciativa del otro.
Aprendamos lengua de señas
Entre las características más conocidas de la lengua de seña es que es como la pantomima, es concreta y simple, es icónica, es un código, cambia en el tiempo, tiene orden gramatical, permite expresar múltiples ideas, y fundamentalmente, es patrimonio de la comunidad sorda, por lo cual acceder a ella es como aprender otro idioma que lo vemos necesario para comunicarnos con personas de otro lugar el mundo. La diferencia es que estas "otras personas", pueden estar al lado tuyo cualquiera de estos días.
Si le sumamos que nos encontramos en un periodo excepcional de "pandemia" en la que debemos estar ocupando barbijos por un tiempo indeterminado aún. Y que lo más frecuente es que los sordomudos lean nuestros labios para poder entendernos ( no nosotros a ellos) ¿no sería un gesto al menos de buena voluntad ayudarlos más en este periodo a que puedan comunicarse con nosotros?
Son ideas que si les hace sentido, los invito a que no lo dejemos pasar y de una vez por toda, paguemos esa deuda. Uno a uno, siempre suma...
Marielunas
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