Todos los años despedimos el año viejo y damos a la bienvenida a uno nuevo, algunos dando las gracias y otros todos los improperios del mundo. Claro está que este 2020, no ha sido para nadie indiferente. Sería casi imposible encontrar a alguien que no opinara algo de este año, que por lo bajo puede ser denominado como singular.
Un 2020 que arrasó con fuerza literalmente con la vida de miles de personas, y otras millones más que aún transitamos por esta existencia, mínimo nos movió un poco el piso. Es algo que por primera vez, de alguna manera nos reúne y nos conmueve. Lamentable que haya sido por un virus que se expandió por todo el mundo.
Son tantas las visiones, percepciones, emociones que se vivieron interna en lo personal y en lo colectivo como comunidad, país, región, humanidad, que un solo escrito acerca de este año quedará corto. Y lo más probable es que luego de esto, pasarán los años y se seguirá escribiendo y marcando este año como uno que nos cambió de alguna manera la vida y la manera de ver y enfrentarnos a la muerte.
Aunque a estas alturas en Chile se experimente más confianza por algunos a salir a las calles y reunirse masivamente, claramente en lo epidemiológico sigue existiendo este virus del que hay que tener un cuidado que ya aprendimos, pero que debemos sostener.
A pocos pasos pareciera estar la vacuna contra el Covid 19, y aunque varios investigadores y países están atribuyéndola como más efectiva, aún siguen en períodos de prueba, por lo que la efectividad no está completamente comprobada, es decir, aún no podemos decir que estamos libres de contagiarnos. Por lo que el cuidado se mantendrá por varios meses más de un 2021.
Pero el análisis del virus, sus efectos, evidencias de vacunas y curas, ya lo verán los expertos o aquellos que ponen en tela de juicio estos avances. Y los más astutos buscarán la teoría conspirativa de por qué y para qué apareció el virus.
En Chile en tanto, el piso se nos viene moviendo desde octubre del 2019, por lo que los ánimos revueltos entre salud, política y economía, están haciendo que en general la gente quiera un pequeño descanso o milagro navideño de despertar y creer que todo fue solo una pesadilla y vivir un tiempo de paz y amor que siempre anhelamos.
Mi mundo
En lo que a mi respecta, fuera del temor que suscitó en mí el pensar en la posibilidad cierta de una muerte, estuvo la consciencia plena del "cuidándome yo, te cuido a ti" y esa idea de comunidad sin tocarnos, aunque fue algo difícil en la práctica, para mi que soy una "tocona", fue simplemente dejar al descubierto que el amor es cuidado con el otro.
En un balance por este año, saco más cosas en limpio que en negro, pues desde la depuración del closet, el orden de mi casa, tras casi 2 años de mudarme y no "tocar" nada, fue la posibilidad de descubrir todas las cosas tenía y no sabía, y también de recordar y revivir muchos recuerdos, que era preciso remover y limpiarlos para seguir avanzando.
Sin duda, he experimentado muchas emociones este 2020, y pese a este encierro, me he sentido profundamente contenida por mi hogar y por mi misma. Antes nunca pensado para mi. Aunque, aún faltan semanas para que se acabe este año y a mi me quedan varias cosas que limpiar y depurar en lo físico y emocional, ha sido un impulso para seguir adelante agradeciendo la experiencia de lo bueno y lo no tanto, con el alma y el corazón fuerte a lo que decidí que quiero vivir desde hoy.
Marielunas
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